Antes de volver a la novela de Agatha Christie, he querido embarcarme en un pequeño maratón de Muerte en el Nilo. Tres versiones. Tres épocas. Tres Poirot. He seguido el orden cronológico: la película de 1978 con Peter Ustinov, el episodio de Agatha Christie’s Poirot de 2004 con David Suchet y la adaptación de Kenneth Branagh de 2022.
Este artículo no compara las películas con el libro ni analiza su fidelidad al texto original. Eso llegará cuando toque reseñar la novela. Hoy el foco está en la pantalla: en Poirot, el barco, el reparto y la forma en que cada adaptación convierte una misma premisa en una experiencia tan diferente.
1978: la gran película

El reparto de Muerte en el Nilo (1978), una de las grandes adaptaciones cinematográficas de Agatha Christie.
La versión de 1978, dirigida por John Guillermin, supuso la primera incursión de Peter Ustinov en el personaje de Hercule Poirot y es la que mejor funciona como gran película de misterio. Tiene elegancia, sentido del espectáculo, música de Nino Rota, vestuario memorable —ganador del Óscar— y un Egipto que hechiza desde el primer momento. También cuenta con un reparto extraordinario. Bette Davis, Angela Lansbury, Maggie Smith, Mia Farrow y David Niven, entre otros, bastan para entender la dimensión coral de esta adaptación.
La película va más allá de la simple ilustración de la trama. Invita a viajar a través de templos egipcios, luz, lujo, calor, salones, vestidos y sospechas que avanzan al mismo ritmo que el barco. Dura algo más de dos horas, pero se pasan volando porque no depende solo del enigma. Como experiencia cinematográfica completa, es difícil no rendirse ante ella.
El Poirot de Peter Ustinov

Peter Ustinov como Hercule Poirot en Muerte en el Nilo (1978).
Ustinov ofrece un Poirot más social y expansivo que otros intérpretes, pero no por ello menos observador. Está atento a todo, escucha conversaciones clave y entiende muy bien el teatro humano que se despliega a su alrededor. No domina la película imponiéndose sobre el reparto. Prefiere moverse entre los personajes, captar gestos, dejar espacio y aparecer cuando su inteligencia resulta decisiva. Su Poirot, en una palabra, es cosmopolita.
2004: el caso Poirot

El Karnak en Muerte en el Nilo (2004), una ratonera flotante sobre el Nilo.
La versión de 2004, dentro de la serie protagonizada por David Suchet, busca otra cosa. Aunque es un episodio más largo de lo habitual, no intenta competir con el glamour de la película de 1978. Su fuerza está en la concentración narrativa y en el espacio cerrado del Karnak.
El Egipto de esta adaptación está bien, pero no deslumbra tanto como el de Ustinov. Lo verdaderamente poderoso es el barco. El Karnak funciona como una ratonera flotante, un vapor fluvial de época, con cubiertas, camarotes, salones y pasillos donde todos pueden cruzarse, escucharse o vigilarse demasiado cerca. También resultan interesantes algunas subtramas, como el robo de las perlas, que añaden esa sensación tan Christie de pequeños secretos laterales. Si la versión anterior ofrece una película coral, aquí tenemos un caso Poirot en estado puro.
El Poirot de David Suchet

David Suchet como Hercule Poirot en Muerte en el Nilo (2004).
Suchet se come la pantalla, literalmente. Los demás personajes cumplen su función, pero orbitan claramente alrededor del detective. Escucha, calcula y ordena el caos con una autoridad silenciosa. No necesita imponerse por exceso; le basta la precisión. Su Poirot, en una palabra, es canónico.
2022: el melodrama visual

Salome Otterbourne y el blues, una de las claves de la atmósfera emocional de Muerte en el Nilo (2022).
La versión de 2022, dirigida y protagonizada por Kenneth Branagh, juega claramente la carta del exceso. A diferencia de las dos adaptaciones anteriores, se rodó en Inglaterra, con decorados construidos para la ocasión. Esa decisión se nota. El Old Cataract Hotel de Asuán parece aquí un decorado de fantasía, casi un palacio de Las mil y una noches. El Karnak es apoteósico, una fiesta privada sobre el Nilo hecha de música, lujo, champán y opulencia visual.
Todo en esta adaptación gira alrededor del amor, la pérdida y el deseo. No afecta solo al triángulo central de la historia —Simon, Jackie y Linnet—, sino también a otros personajes y vínculos, Poirot incluido. Otro aspecto clave de la película es la música. Al convertir a Salome Otterbourne en cantante de blues, Branagh envuelve la historia en una melancolía sensual permanente que explica muy bien su propuesta. De las tres, probablemente es la versión que más debate ha generado entre los lectores de Agatha Christie. Y con razón.
El Poirot de Kenneth Branagh

Kenneth Branagh propone un Poirot más íntimo, físico y emocional en Muerte en el Nilo (2022).
La versión de Branagh fue su segunda aparición como Poirot tras Asesinato en el Orient Express (2017). Desde el prólogo situado en la Primera Guerra Mundial, la película deja claro que quiere humanizar al personaje. Aparecen sus cicatrices, la historia de su bigote y el recuerdo de Catherine, la mujer amada que marca su vida. El bigote deja de ser solo un rasgo icónico para convertirse en una máscara.
Branagh lo lleva hacia un terreno mucho más íntimo que Ustinov o Suchet. Esta encarnación es más física, más vulnerable y mucho más emocional. La película no se conforma con mostrar al investigador brillante. Quiere revelar qué esconde, qué recuerda y qué parte de sí mismo protege tras su imagen impecable. Su Poirot, en una palabra, es sentimental.
Tres maneras de adaptar una novela
Ver las tres versiones seguidas permite comprobar algo muy interesante: cada adaptación responde a una idea distinta de lo que debe ser Christie en pantalla. La de 1978 confía en el placer del cine clásico, en el reparto de estrellas y en la elegancia de una gran producción. La de 2004 apuesta por la investigación, la atmósfera cerrada y la autoridad del caso bien contado. La de 2022 convierte la historia en una lectura mucho más personal, emocional y discutible.

Por eso el maratón funciona tan bien como plan veraniego en varias tardes consecutivas. Así lo he visto yo, con el tiempo justo para dejar reposar cada versión antes de pasar a la siguiente. No se trata de volver tres veces al mismo crimen, sino de ver cómo una misma novela puede transformarse según la época, el formato y la mirada de quien la adapta. En el fondo, cada versión elige una puerta distinta para entrar en el universo de Agatha Christie.
Si has visto alguna de estas adaptaciones de Muerte en el Nilo, ¿con qué Poirot embarcarías en el Karnak: Ustinov, Suchet o Branagh? Me encantará leerte en comentarios.
Nuria – Universo Agatha
Nota sobre las imágenes: los fotogramas incluidos en este artículo pertenecen a sus respectivas productoras y se utilizan aquí con finalidad divulgativa, informativa y de comentario crítico, para ilustrar el análisis de las distintas adaptaciones de Muerte en el Nilo. Universo Agatha es un proyecto cultural sin ánimo de lucro.
Read this in English
Scroll down and enjoy the ride…
Death on the Nile: three Poirots for a summer marathon
Before returning to Agatha Christie’s novel, I wanted to embark on a small Death on the Nile marathon. Three versions. Three eras. Three Poirots. I followed the chronological order: the 1978 film with Peter Ustinov, the 2004 episode of Agatha Christie’s Poirot with David Suchet, and Kenneth Branagh’s 2022 adaptation.
This article does not compare the films with the book, nor does it analyse their fidelity to the original text. That will come when it is time to review the novel. Today the focus is on the screen: on Poirot, the boat, the cast, and the way each adaptation turns the same premise into such a different experience.
1978: the great film
The 1978 version, directed by John Guillermin, marked Peter Ustinov’s first appearance as Hercule Poirot and is the one that works best as a grand mystery film. It has elegance, a sense of spectacle, music by Nino Rota, memorable costumes —Oscar-winning, no less— and an Egypt that enchants from the very first moment. It also has an extraordinary cast. Bette Davis, Angela Lansbury, Maggie Smith, Mia Farrow and David Niven, among others, are enough to convey the ensemble nature of this adaptation.
The film goes beyond simply illustrating the plot. It invites us to travel through Egyptian temples, light, luxury, heat, salons, dresses and suspicions that move at the same pace as the boat. It runs for just over two hours, but they fly by because the film does not depend solely on the puzzle. As a complete cinematic experience, it is hard not to surrender to it.
Peter Ustinov’s Poirot
Ustinov offers a more sociable and expansive Poirot than other actors, but he is no less observant for that. He is alert to everything, listens to key conversations and understands very well the human theatre unfolding around him. He does not dominate the film by imposing himself on the cast. He prefers to move among the characters, catch gestures, give space and appear when his intelligence becomes decisive. His Poirot, in one word, is cosmopolitan.
2004: the Poirot case
The 2004 version, within the series starring David Suchet, is looking for something else. Although it is a longer episode than usual, it does not try to compete with the glamour of the 1978 film. Its strength lies in narrative concentration and in the enclosed space of the Karnak.
The Egypt of this adaptation is fine, but it does not dazzle as much as Ustinov’s. What is truly powerful is the boat. The Karnak works as a floating trap: a period river steamer, with decks, cabins, saloons and corridors where everyone can cross paths, overhear one another or watch one another far too closely. Some of the subplots are also interesting, such as the theft of the pearls, which adds that very Christie-like sense of small secrets on the margins. If the previous version offers an ensemble film, here we have a Poirot case in its purest form.
David Suchet’s Poirot
Suchet eats up the screen, literally. The other characters serve their purpose, but they clearly orbit around the detective. He listens, calculates and orders chaos with silent authority. He does not need excess; precision is enough. His Poirot, in one word, is canonical.
2022: the visual melodrama
The 2022 version, directed by and starring Kenneth Branagh, clearly plays the card of excess. Unlike the two previous adaptations, it was filmed in England, with sets built for the occasion. That decision shows. The Old Cataract Hotel in Aswan looks here like a fantasy set, almost a palace from The Arabian Nights. The Karnak is apotheosic, a private party on the Nile made of music, luxury, champagne and visual opulence.
Everything in this adaptation revolves around love, loss and desire. It affects not only the central triangle of the story —Simon, Jackie and Linnet— but also other characters and relationships, Poirot included. Another key aspect of the film is its music. By turning Salome Otterbourne into a blues singer, Branagh wraps the story in a permanent sensual melancholy that explains his approach very well. Of the three, it is probably the version that has generated the most debate among Agatha Christie readers. And with good reason.
Kenneth Branagh’s Poirot
Branagh’s version was his second appearance as Poirot after Murder on the Orient Express (2017). From the prologue set during the First World War, the film makes it clear that it wants to humanise the character. We see his scars, the story of his moustache and the memory of Catherine, the woman he loved and who marked his life. The moustache stops being merely an iconic trait and becomes a mask.
Branagh takes him into far more intimate territory than Ustinov or Suchet. This incarnation is more physical, more vulnerable and far more emotional. The film is not content to show the brilliant investigator. It wants to reveal what he hides, what he remembers and what part of himself he protects behind his impeccable image. His Poirot, in one word, is sentimental.
Three ways to adapt a novel
Watching the three versions in succession reveals something very interesting: each adaptation responds to a different idea of what Christie should be on screen. The 1978 film trusts in the pleasures of classic cinema, a starry cast and the elegance of a grand production. The 2004 version favours investigation, enclosed atmosphere and the authority of a well-told case. The 2022 film turns the story into a much more personal, emotional and debatable reading.
That is why the marathon works so well as a summer plan over several consecutive afternoons. That is how I watched them, with just enough time to let each version settle before moving on to the next. It is not only a matter of returning three times to the same crime, but of seeing how the same novel can be transformed according to the era, the format and the gaze of the person adapting it. In the end, each version chooses a different door into the universe of Agatha Christie.
If you have seen any of these adaptations of Death on the Nile, which Poirot would you board the Karnak with: Ustinov, Suchet or Branagh? I would love to read your thoughts in the comments.
Nuria – Universo Agatha
Note on the images: the stills included in this article belong to their respective production companies and are used here for educational, informational and critical commentary purposes, to illustrate the analysis of the different adaptations of Death on the Nile. Universo Agatha is a non-profit cultural project.



Cualquier versión llevada al cine a mí me resulta preciosa porque es ver lo que leí cuando era chica interpretado por un director distinto y poner en imágenes lo leído y me gustaron las tres diferentes entre sí disfruté mucho la versión de de Kenneth Brannagh por los escenarios vistos. También recuerdo con mucho alegria, la actuación muy bien desarrollada de la versión de Peter Ustinov, una Mia Farrow innolvidable.
Qué bonito lo que cuentas, Rosana. Esa es una de las grandes alegrías de las adaptaciones, sí. Volver a una historia que ya forma parte de nuestra memoria lectora y descubrirla de nuevo a través de otra mirada. A mí también me interesa mucho esa diferencia entre versiones, porque cada director ilumina algo distinto.
La de Branagh, visualmente, tiene momentos muy potentes, y entiendo perfectamente que se disfrute por los escenarios y la puesta en escena. Y la de Peter Ustinov conserva ese encanto tan especial de gran película clásica, con un reparto inolvidable. Y Mia Farrow, desde luego, está magnífica.
Muchas gracias por compartir tu recuerdo y tu mirada sobre las tres versiones. ¡Un abrazo!
He visto las tres adaptaciones de Muerte en el Nilo, ¿Con qué Poirot me embarcaría en el Karnak? Me embarcaría con Peter Ustinov, el más cosmopolita o con David Suchet, el más canónico. Cualquiera de los dos son maravillosos. Sin embargo, me quedaría en tierra si tuviera que embarcar con Kenneth Branagh. Como director la película me pareció demasiado densa y dramática, y como actor acapara demasiado protagonismo. Muerte en el Nilo (1937) es un libro que lo tiene todo, es brillante. Además, en él aparece mi personaje secundario favorito, la excéntrica escritora de novelas románticas, Salomé Otterbourne. Un gran personaje con el que Agatha debió disfrutar mucho y que interpreta la gran Angela Lansbury, en la adaptación de 1978, con un talento y una energía desbordantes.
¡Hola, Mercedes!
Tu comentario resume muy bien una reacción que creo que muchos lectores de Christie pueden tener: admirar la ambición visual de la película de Branagh y, al mismo tiempo, sentir que ese Poirot se aleja demasiado del personaje que reconocemos. También entiendo lo que señalas sobre el exceso de protagonismo. Su versión convierte a Poirot en casi el centro emocional de todo, y eso cambia mucho el equilibrio de Muerte en el Nilo.
Y qué alegría que menciones a Salome Otterbourne. Es un personaje magnífico, lleno de teatralidad, vanidad, humor y tristeza…, y Angela Lansbury lo convierte en uno de los grandes regalos de la película de 1978.
Muchas gracias por tu comentario. Un saludo.